Cajabambinos de gran corazón

Taylor De la cruz | 8:50 a.m. |

Este comentario redactado por un cajabambino que conoció de cerca la situación real de personas como Rogelio, La Nelly, La Rosenda, el ciego Alberto, el mudito Pablo hace un recuento de cómo vivian y quienes lo ayudaban de manera desinteresada.  Les invito a leer este artículo interesante.

Sra. Lourdes Madalengoitia, como se nota que usted tiene carisma y bondad.
Cuando yo era colegial, siempre veíamos a Rogelio por la calle Grau, muy sonriente y hablando su tradicional ¡Tiene Papas...!. Para nosotros era costumbre saludarlo pues nunca molestó ni hacía daño a nadie.

La señora julia Pajares de Salaverry, aunque de lejitos, también se portaba muy bien con Rogelio, pues le daba sus buenas raciones de comida. Felicitaciones a ambas y muchos éxitos en su vida diaria.

Ah, haciendo memoria, recuerdo que la señora Anita Salaverry de Infante, era la única persona (hasta donde tengo conocimiento) que le compraba de vez en cuando todo nuevo a Rosenda (aquella loquita que dormitaba en la vereda de la Iglesia, en la vereda de la casa de los Villena o en la vereda de la casa del profesor Córdova). Esta señora Salaverry la llevaba al mercado y hacía que ella misma escoja sus zapatos, su chompa y su falda.
Además, quién no conoció a la loquita Nelly, aquella que venía desde la Pampa, cantando y bailando por la calle; y cada vez que se cruzaba con don Luchito Eslava, éste lo cogía de su mano y lo llevaba a la primera tienda que encontraba y le compraba sus dulces y su gaseosa a Nelly, y ella seguía cantando y bailando muy sonriente (nunca hizo daño a nadie).

Recuerdan al cieguito Alberto? Me parece que ahora está en el Asilo de Ancianos. El también, a parte de ser muy educado, se ganaba el cariño de la gente. He visto que venía desde Santana y visitaba al señor Eulogio Arévalo, donde tenía su primer almuerzo, luego pasaba a casa de la familia Quevedo por su segundo almuerzo, luego a los Cerna, a don Luchito Eslava (allí yo escuchaba que cantaba, seguramente por la amistad que tenía con éste señor); y así continuaba su recorrido; por ello Alberto es muy gordito.

Finalizando, recuerdo al Mudito Pablo, sí aquel que era criado en la casa de la familia Cuadra y posteriormente en la casa Miranda Cuadra. Pablo saludaba a todo el mundo, y si pasabas por su lado y no lo saludabas, éste hiba y te tocaba suavemente la espalda y te saludaba cordialmente. Era amigo de todos.

Años que dejan nostalgia.

Miles de felicitaciones para estas personas.
Señora Lourdes, si sigue así se ganará la Gloria.

Ojalá, existan más personas como ustedes.
8:03 AM, mayo 23, 2011

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