Cuando don Germán Contreras fue a comprar dos carros a Ford en la década de 1950

Taylor De la cruz | 5:24 a.m. |

COMPRA DE CARROS
Allá por los años de 1950, en la Ciudad de Trujillo eran muy pocos los vehículos que existían y mucho menos las personas con capacidad de adquirirlos. Al dueño de un carro se le consideraba un ricachón o potentado. Existían únicamente dos casas comerciales que los vendían y mantenían una fuerte rivalidad comercial.
La casa del Sr Carlos A Manucci que vendía carros de Marc FORD y que era muy amigo de DON GERMAN, pues ya le había vendido varias unidades.

La casa del Sr, Juan Clark, que vendía carros de marca CHEVROLET, el mismo que lo conocía pero no logró venderle nada.

Cierto día mi padre, llegó a la casa Manucci y le solicitó al Sr Gerente que le vendiese un camión y una camioneta. El gerente que no lo conocía y al verlo con una vestimenta de agricultor cargando una alforja de cuero le dijo con palabras fuertes que se fuese a fastidiar a otra parte.

DON GERMAN, se molestó y luego de decirle algunas verdades al gerente se fue a la casa CLARK y compró las unidades al contado con el dinero que portaba en la mencionada alforja.

Desde esa época casi siempre compraba vehículos de marca Chevrolet. El Sr Manucci enterado del caso, despidió al gerente por inútil.

En verdad mi padre, fue muy conocido en la ciudad de Trujillo, pues en esa época la población total se estima que estaba alrededor de 100 mil habitantes, igualmente las personas que tenían propiedades urbanas y rurales contaban con buena economía y eran conocidos en sus respectivos entornos.

RECOBRANDO AL CLIENTE
Alrededor del año 1958, DON GERMAN se encontraba en la ciudad de Cajabamba, en la Finca Azul, dispuesto a viajar hacia su hacienda de Malcas, en compañía de mi hermano Américo, quien manejaba la camioneta marca Chevrolet de color celeste que en esos días estaba malograda; también estuvo mi hermano Arturo, el mismo que relata este pasaje.

Ellos tenían urgencia de viajar por lo que abordaron un tractor que remolcaba un tráiler y era manejado por mi hermano Américo. En el tráiler iba mi padre, mi hermano Arturo y algunos obreros.

Al momento de iniciar el viaje, llegó el señor Carlos A Manucci, procedente de la ciudad de Trujillo, que iba en busca de mi padre, para tratar de retomar los negocios que se habían deteriorado por el impase ya conocido sobre la compra de carros en la ciudad de Trujillo.

El Sr Manucci, al ver a DON GERMAN viajando en un tráiler le dijo en broma “cómo es posible que mi mejor amigo y cliente este viajando en estas condiciones, usted se merece viajar en automóvil que ya lo tengo separado en Trujillo y por ello me encuentro aquí a fin de formular el contrato”.

Igualmente al constatar que la camioneta Chevrolet estaba inoperativa le dijo: “Sr Contreras el tiempo me ha dado la razón estos carros no valen, cómpreme usted mis carros de marca FORD”.

Luego del cordial reencuentro de los dos amigos, DON GERMAN le dijo:
“Sr. Carlos por el momento no necesito automóvil, pero si requiero de una camioneta y un camión 350, para entrega inmediata, que el dinero lo tengo en la alforja de cuero que usted ya conoce”.

Se hicieron los arreglos para la compra de estos vehículos, quedando el camión para trabajar en la hacienda de Malcas y la camioneta para el servicio particular del propietario.

Datos extraídos del libro titulado: Germán Contreras

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