Una revocatoria que no sea lapidaria, ni partidaria

Taylor De la cruz | 9:10 a.m. |


Por: Guillermo SILVA
El verbo “revocar” viene del latín “revocare” el cual nos hace referencia al acto unilateral que emana de una voluntad que se rectifica. En una forma más sencilla y simple sería, anular o dejar sin efecto una disposición o mandato. Sabiendo que, en el ámbito constitucional, el mandato es como un medio institucionalizado cuya finalidad se orienta a la participación indirecta de los ciudadanos en los asuntos públicos. Es decir, los electores podemos destituir alguien a un cargo público con anterioridad a la expiración del período para el que fue elegido.
Foto cortesía:  Willian Valera Romero
La revocatoria ha adquirido un auge en varias constituciones de los países de América Latina, que lo consideran como un instrumento de democracia directa destinado al control del abuso del poder de aquellos que ocupan un cargo público, especialmente en los gobiernos regionales y municipales. Pero, cada Constitución nos da un perfil distinto, dentro de ese marco general por una democracia directa y representativa, ya que la limitan al ámbito regional y local.

En el Perú, es la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) la que regula las revocatorias. Esta nos informa que han sido adquiridos 1310 kits para intentar recortar el mandato de autoridades municipales distritales. Mientras que, 279 kits buscan lo mismo con autoridades provinciales. Así como, 85 kits para revocar autoridades de ámbito regional. Haciendo un total de: 1674 kits electorales. El costo de cada kit electoral es de 84,50 nuevos soles. La ONPE reitera que, solo las solicitudes presentadas hasta el 25 de mayo y que cuenten con los requisitos, serán tomadas en cuenta en las Consultas a realizarse el 30 de septiembre 2012.

Los diferentes gestores de las revocatorias buscan recortar el mandato de 24 presidentes regionales, 135 alcaldes provinciales y 723 alcaldes distritales. En esto, están comprendidos los vicepresidentes y consejeros regionales, así como los regidores provinciales y distritales. Pero se establece que, el número mínimo de adherentes equivale al 25 % de los electores de la circunscripción. Además, el proceso de revocatoria no procede en el primer y último año del mandato de un gobierno.

Vamos a tomar como ejemplo, Cajabamba: la población electoral es de 45760 electores, el mínimo de firmas sería de 11440. En Cachachi, la población electoral es de 9499 electores, el mínimo de firmas sería de 2375. En Condebamba, la población electoral es de 6877 electores, el mínimo de firmas sería de 1720. Y en Sitacocha, la población electoral es de 4978 electores, el mínimo de firmas sería de 1245.

Entonces, si nuestros políticos mienten, se tendrá que hacer revocatoria. En sus campañas nos presentan planes de gobierno y si después se olvidan o no se cumplen, utilizando los términos de moda en nuestra región, la revocatoria va. Si tratan de defenderse, habrá que hacer un seguimiento a su plan de gobierno. Es necesario también, realizar las prioridades de base para la población y no de “estética” de una ciudad.

La población tiene que exigir y saber a dónde va el dinero del pueblo, se tiene que rendir cuentas. Las obras que se realizan tienen que ser transparentes, indicando el monto y no solamente sea publicidad que se están haciendo obras. Hay que priorizar estos trabajos. No es posible que, en Cajabamba veamos a niños durmiendo en la calle, hay que trabajar unidos, padres de familia y gobierno local. Los desafíos son grandes, pero la esperanza también. Que no sea una revocatoria lapidaria, ni tampoco partidaria.

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