El Presupuesto Participativo: ¿Una nueva energía ciudadana?


Por: Guillermo SILVA RODRÍGUEZ

El Presupuesto Participativo tuvo su origen en el Brasil, en Porto Alegre, después de las elecciones municipales de 1988. Esta nueva experiencia democrática se ha extendido en América Latina (Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela, etc.) y también han llegado a seguir este modelo algunos países de Europa (Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia, etc.). Esta nueva práctica de gestión, implica la participación y decisión de los habitantes de un pueblo o ciudad, en la elaboración  del presupuesto municipal.

El Presupuesto Participativo de Porto Alegre fue seleccionado por el Programa de Gestión Urbana de las Naciones Unidas, como una de las 22 mejores prácticas de gestión pública. Y en la Segunda Conferencia de la Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II), realizada en Estambul, Turquía (Junio 1996), esta experiencia fue escogida como una de las 42 mejores prácticas de gestión urbana del mundo.

El Presupuesto Participativo es un proceso, el cual tiene como principal objetivo la participación directa de los vecinos y vecinas de un determinado lugar con el fin de establecer las principales necesidades cotidianas del pueblo e incluirlas en el presupuesto anual de la Municipalidad. Este modelo pretende promover en la ciudadanía para que no sea simple observadora de las decisiones locales y se convierta en protagonista activa de lo que sucede en la ciudad, aumentando así  la democracia participativa.

Entre uno de sus antecedentes, esta la participación universal, abierta a toda la ciudadanía. Esto significa un tipo de participación que no privilegia la participación asociativa,  es decir, tiene que estar orientado a toda la población organizada y no organizada. Para comprender el alcance real del Presupuesto Participativo, sólo existen 3 posibilidades que la ciudadanía tiene para participar en este proceso de innovación democrática local: la inclusión social (selección de participantes), intensidad (toma de decisiones de los participantes) e influencia (impacto efectivo).

Los requisitos iniciales del Presupuesto Participativo son: una firme voluntad política, la honestidad y transparencia en la gestión municipal y decidir qué partidas del presupuesto municipal se someterán a debate con la ciudadanía. Aunque, la mayoría de experiencias hacen referencia al rubro gastos, dejando fuera el de ingresos. Al principio se centran en inversiones, por ser el más sencillo. Pero, inversiones son “obras” y las más fáciles serían: mejora de calles, construcción de…, mejoramiento de…, etc. También, están las adquisiciones permanentes para la Municipalidad, por ejemplo: compra de vehículos, etc.
Los resultados que se alcanzarían con el Presupuesto Participativo serían: dinamizar la red social de una ciudad, garantizar que las personas participen en el proceso de cambio, dar espacios de inclusión social, lograr una mejor distribución de los recursos públicos y conocer más el territorio en que habitamos.

En nuestro país, en el sitio internet del Ministerio de Economía y Finanzas, encontramos la siguiente definición: El Presupuesto participativo es un instrumento de política y a la vez de gestión, a través del cual las autoridades regionales y locales, así como las organizaciones de la población debidamente representadas, definen en conjunto, cómo y a que se van a orientar los recursos, teniendo en cuenta los objetivos del Plan de Desarrollo Estratégico o Institucional, según corresponda, los cuales están directamente vinculados a la visión y objetivos del Plan de Desarrollo Concertado.

Por ejemplo, en Cajabamba (Cajamarca), donde la Municipalidad apuesta a este proceso de participación democrática, me parece que, todavía no tiene la potencia ni la capacidad, para ir más allá de la experimentación y la reflexión. Es preciso pues que las organizaciones civiles, asuman e intervengan en esta importante tarea, ya que la erradicación de la pobreza, los problemas ambientales y los derechos humanos, son factores importantes en las complejas ecuaciones cuyas premisas son el crecimiento y el desarrollo.

Foto cortesía: LaMula
En conclusión, el Presupuesto Participativo fortalece el acercamiento de la población con el gobierno local, puesto que durante su elaboración hay interacción entre los mismos y facilita la rendición de cuentas (una parte) por parte del equipo de gobierno local y garantiza el control (parcial) de la población hacia la ejecución del presupuesto municipal. Pero, solo la evaluación permitirá la evolución, superación y progreso. Por último, lo que se busca es una mayor transparencia, eficiencia y eficacia en la gestión municipal.